Viernes 29/06/2007

** Dedicado a la mami de Oscar **

Debido a unos pequeños cambios en mi estado civil, hace bastante que no publico nada. Así que ¡vamos allá!

Estatuas

En un parque hay dos estatuas de un hombre y una mujer, llevan muchos años la una en frente de la otra.

Una mañana se les aparece un ángel y les dice: Como los dos habéis sido unas estatuas ejemplares – les dice el ángel- y habéis deleitado a mucha gente, voy a concederos lo que más ansiáis:  La Vida. Tenéis treinta minutos para hacer todo lo que queráis.

Y al mover el ángel una mano, las dos estatuas cobran vida, las dos se miran, sonríen y corren detrás de unos arbustos.

A los quince minutos, las dos estatuas salen de los arbustos con una gran cara de felicidad…

Todavía os quedan quince minutos, ¿queréis continuar?

La estatua hombre mira a la mujer y le dice: – ¿Quieres volver a hacerlo?…  

– Claro que sí- dice la estatua mujer sonriendo- Pero esta vez TU… agarras la paloma y yo me cago encima de ella.


Eutanasia

Anoche, mi esposa y yo estábamos sentados en la sala hablando de las muchas cosas de la vida. Al tocar el tema de la vida y la muerte, le dije:

“Nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Cuando me veas en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo, prefiero morir.”

Entonces, ella se levantó con una cara de admiración y la muy cabrona desenchufó el televisor, el ordenador, el ipod, el móvil, la play station y me quitó la cerveza.

Qué hijaputa … casi me muero !!!


¿El infierno es exotermico o  endotermico?

Caso real de examen de  termodinamica en Física.

Un profesor un poco cachondo de  Termodinamica habia preparado un examen para sus alumnos. Este tenia una sola pregunta: “?Es el Infierno exotermico (emite calor) o es endotermico  (absorbe calor)?.Justifica tu respuesta.”

La mayor parte de los estudiantes  escribieron su respuesta basandose en la Ley de Boyle (el gas se enfria cuando se expande y se calienta  cuando se comprime) o alguna variante.

Un estudiante, sin embargo,  responde lo siguiente:

Primero, necesitamos saber como  varia en el tiempo la masa del Infierno.

Asi, necesitamos saber la  frecuencia con la que las almas entran en el y la frecuencia con la que salen. Opino que podemos asumir sin ninguna duda que, una vez que un alma ha entrado en el Infierno, ya no sale nunca mas.

Asi pues, no hay frecuencia de salida.  Para calcular cuantas almas entran en el Infierno, tengamos en cuenta las distintas religiones que existen hoy en dia en el mundo. Algunas de estas  religiones afirman que, si no eres miembro de ella, iras al Infierno. Debido a  que hay mas de una de estas religiones y  teniendo en cuenta que una persona no pertenece a mas de una religion al mismo  tiempo, podemos afirmar que toda la gente y todas sus almas van al Infierno.

Con las tasas de natalidad y mortalidad llegamos a la conclusion de que el numero de almas que ingresan en el Infierno crece exponencialmente. Ahora miramos la variacion del volumen del Infierno ya que la ley de Boyle establece que, para que la temperatura y la presion en el Infierno permanezcan invariables, el volumen de este se tiene que expandir segun se van anadiendo almas. Esto nos da dos posibilidades:

1.- Si el Infierno se expande a una velocidad mas baja que la frecuencia a la que entran las almas, entonces la temperatura y la presion en el Infierno se incrementaran hasta que este reviente.

2.- Por supuesto, si el Infierno  se expande a una velocidad mayor que la frecuencia de entrada de almas,  entonces la temperatura y la presion caeran hasta que este se congele.

Asi pues, ¿cual es la conclusion?

Si aceptamos el postulado que enunció mi companera Rocío López en el primer año de carrera y que decia algo  asi como: “El Infierno se congelará antes de que yo me acueste contigo”, y  dado el hecho de que todavia no lo he conseguido, entonces el enunciado numero 2 no puede ser cierto asi que la respuesta es:

EL INFIERNO ES EXOTERMICO”

P.D.: el alumno obtuvo  Matricula.


Sobre Física.

Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y  Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada.

Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía:

“Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro”.

El estudiante había respondido:

“Lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio”.

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de sus de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.

Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.

Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunte si deseaba marcharse, pero me contesto que tenia muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excuse por interrumpirle y le rogué que continuara.

En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta:

“Coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por T2. Y así obtenemos la altura del edificio”.

En este punto le pregunte a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta.

Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? Sí, contestó; este es un procedimiento muy básico para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura. Este es un método muy directo.

Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla formula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.

En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precesión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.

Probablemente, siguió, la mejor sea coger el barómetro y golpear con él la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle: señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares)

Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica.

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia, es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR.


Brutal! No os perdais la demostración que Jason Latimer, campeón del mundo de magia hace con un láser. Sencillamente espectacular:

[YouTube:T-XoN1Ts6Wg]


Y terminamos con una colaboración de flordelis:

Las mejores fotos:

Imagen1

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Imagen7 

Buen fin de semana a todo el mundo… 😉

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