Mis 10 días en el desierto…

Acabo de regresar. He desaparecido por 10 días, y no me he acercado a menos de 2 metros de un ordenador, ni he visto la TV (debo ser uno de los pocos que no ha seguido la Eurocopa), y apenas he leído los periódicos.


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Y no ha sido fácil porque lo he dejado todo sin apenas avisar, de modo que ahora tengo muchas llamadas que contestar, una lista de correos y feeds por leer que llega de aquí hasta la calle y muchas tareas que retomar… Pero ha valido la pena.


Hace un par de semanas con mi mujer decidimos pasar unos días de vacaciones en Menorca, y por aquel entonces (Dios, si parece que haga meses!) mi intención era llevarme el ordenador portátil para poder trabajar un poco en alguno de los varios proyectos que tengo en marcha. Sin embargo, mi mujer que es más sabia que yo me prohibió tajantemente (del modo que sólo saben hacer las mujeres) que me llevara el portátil.


Al principio pensé “Bien! Fantástico! con la de trabajo que tengo encima, sólo me falta pasarme una semana sin hacer nada”, y sinceramente estuve a punto de enzarzarme en una discusión, pero luego me lo pensé mejor y me dije a mí mismo “mira chico, tampoco se va a terminar el mundo, sabes?” y “bueno, que pasaría si enfermases repentinamente? pues nada, el mundo seguiría girando”. Y como estaba en uno de ésos momentos en los que el estrés y la presión hace que pienses que todo da lo mismo accedí, y debo reconocer que ha sido una decisión estupenda.


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Esta semana me ha permitido tomarme las cosas con perspectiva, esa perspectiva que el día a día no te permite. Y es que no deja de ser curioso que en la época de la información, en éste mundo cada vez más conectado, en el que los estímulos llegan en tropel a nuestro cerebro, debas tomarte unos días offline para ver las cosas como realmente son, y lo que realmente es importante en tu vida.


Así que cargado de buenas intenciones dejé pasar los primeros dos o tres días para cambiar los hábitos de cuerpo y mente y un buen día me hice la gran pregunta: Vamos a ver chico, ¿tú querías vivir tu vida actual cuando eras pequeño? Y la respuesta me llegó sola al instante: En casi todos los aspectos SI (si dejamos aparte lo de ser astronauta o viajar por el espacio, claro :-P).




  • Tengo una esposa y una hija maravillosas, y otro bebé en camino. Eso es lo mejor de todo.


  • Formo parte de una familia fantástica, con los que sé que puedo contar siempre y que tiene la inmensa suerte de no tener problemas graves.


  • Mis amigos son los mismos de toda la vida y otros más que se han ido incorporando durante el viaje.


  • Vivo en un pueblecito encantador, pequeñito y que no tiene nada que ver con una gran ciudad.



  • Trabajo en algo que me encanta, ya que he hecho de mi hobby mi oficio. Cuánta gente desearía lo mismo…



  • Colaboro en las comunidades online ayudando a la gente en la medida que puedo, y también escribo en varios blogs y alguna publicación. Eso me permite transmitir la pasión que siento por el desarrollo de software y hace que me sienta muy bien, o como gritaba el bueno de Sean ‘el jefe’ “I feel goooooood!”.

  • He fundado el primer grupo de usuarios de .NET en el país, y la iniciativa funciona muy bien. De hecho es posible que muy pronto tengamos que buscar una sala con más capacidad.

Soy en esencia feliz, de modo que ¿cuál es el problema?, ¿por que demonios nos pasamos la vida intentando que las cosas vayan cómo queramos, y no nos sentamos a disfrutar de ello?


Creo que el problema es el tiempo, o más bien la falta de él (¡vaya, acabo de descubrir la sopa de ajo!). Hoy en día no tenemos tiempo para nada. Ni para pasar con los seres queridos, ni para dedicarlo a nuestras aficiones ni para muchas otras cosas ¡solamente pensar en la cantidad de cosas que tenéis apartadas, a la espera de tener más tiempo!


Y hasta ahora, paradójicamente mi forma de conseguir más tiempo ha sido trabajar más para intentar en un futuro cercano no tener que trabajar tanto. O dicho de otro modo, trabajar como un burro ahora con la esperanza no tener que hacerlo en el futuro y poder vivir la vida. Magnífica filosofía de mierda, verdad? Pues creo que hoy en día la seguimos unos cuantos…


¡Pues ya me he cansado! A partir de ahora renuncio a dedicar más tiempo al trabajo que a las cosas que más me importan. De modo que he decidido cancelar algunos proyectos que tenía en marcha, y a partir de ahora dedicarme a pasar más tiempo con mi familia y no embarcarme en más proyectos de esta envergadura. Eso no significa que deje de hacer la mayoría de las cosas que hacía hasta ahora (como contribuir con las comunidades, porque para mí son muy importantes), pero sí que he tomado la decisión de no comprometerme con más proyectos faraónicos. De esos que minan la salud física y mental, y que prometen toda clase de recompensas en un futuro, pero hacen que te olvides del presente.


También he decidido cambiar algunas otras cosillas, cómo por ejemplo volver a hacer algo de ejercicio, algo que últimamente tenía bastante olvidado y alguna más que no contaré aquí por que no es el sitio adecuado, jejeje…


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Así que si tenéis la suerte de disponer de algunos días libres, haceros la gran pregunta y tratad de ser honrados con vosotros mismos. Tal vez os sirva de algo como a mi…


Ahora seguiré con la serie de acceder al directorio activo desde .NET, pero sin prisas. Tal vez mañana…


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** crossposting desde el blog de Lluís Franco en geeks.ms **

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