El sentido del software

Quisiera en este artículo, discutir algo que va más allá de lo técnico, pero creo que tiene mucho que ver con lo que hacemos cada día. Soy de los que se dedican al software, en general, y a escribir software, en particular, pero también trato de mostrar (no llamaría enseñar a lo que hago) ejemplos de programación. Desde hace décadas (más de las que quisiera acordarme), el software ha estado en cada día de mi vida, y he visto cómo ha evolucionado, desde ideas e industria para pocos, hasta llegar a la vida de gran parte de los seres humanos (aunque solo a una parte).

Estas líneas son para tratar de explicar cuál es, en mi opinión, la importancia del software. Más allá de que cada uno de nosotros se dedique a la creación o distribución de software, de manera particular o comercial, es interesante levantar un poco la cabeza, y ver el panorama que hace que esto del software, sea importante para los demás.

Lo que creo, es que el software es importante para las actividades humanas. Es una herramienta que, como la palanca, potencia nuestras acciones y quehaceres. Basta ver cómo el software influye en lo que se hace en otras industrias, artes, saberes y afanes humanos, para lograr captar qué importante es, y qué interesantes tiempos estamos viviendo.

Al comienzo de mi carrera con el software, trabajaba con tarjetas perforadas. Un sistema penoso de trabajo, hoy superado ampliamente por todos los adminículos que nuestra gente amiga, la creadora de hardware, nos ha provisto con los años. He visto y vivido, cómo algunos de nosotros habla de una tecnología de software, en detrimento de otras, sin tal vez ver que lo que importa de una tecnología no es cómo es ella en sí misma, sino lo que se logra hacer con ella. Tantos ríos de emails y guerras en las listas, para defender una postura en contra de otra plataforma o tecnología, cuando creo que lo que interesa, y nos interesa a todos, más allá de la informática, es que lo que produce el software.

A esta altura, ya no me interesa tanto si el software es lindo, o tiene belleza en su diseño, o sigue patrones, o si tal tecnología o plataforma nos ayuda más en nuestro desarrollo como programadores, o si disfruto con un lenguaje o una herramienta. Aunque cada uno de esos puntos es importante, detengámonos y veamos más allá. No creo en el software que se queda en la “torre de marfil”. El software importa por lo que hace, por lo que influye y ayuda a los demás. Tomemos, como ejemplo, la tecnología HTML. Nadie podría señalarla como la mejor implementación de cómo representar un documento, o cómo difundir información, o interactuar con un usuario. Pero gracias a su diseño ubicuo e implementable, ha hecho que en los últimos quince años cambie la forma de diseminar y compartir conocimiento humano. Nadie puede tomar a PHP como la última solución de desarrollo, pero gracias a su simplicidad e implementación, ha conseguido producir multitud de piezas de software que han colaborado a potenciar lo que hacemos cada día. Así puedo seguir nombrando cada tecnología, pero creo que estos dos ejemplos ilustran el punto.

Recuerdo una pregunta que Steve Jobs, cofundador de Apple, le hizo a John Scully, en los ochenta, cuando quería convencerlo de trabajar como ejecutivo jefe de su empresa. Scully era uno de los principales hombres de Pepsi. Jobs le preguntó: “¿Qué quieres? ¿Seguir vendiendo agua con azúcar, o cambiar el mundo?”

Creo que hay algo de verdad en esa visión, quizás algo exagerada, de Jobs. El software (y el hardware asociado) es la gran palanca nacida el siglo pasado. En este tercer milenio, el software nos acompañará, sin duda, para, espero, ayudarnos a resolver los problemas humanos, que son muchos.

Varios de nosotros, estamos en esta industria por lo comercial, y es válido. También es válido, que muchos de nosotros, amantes de lo que hacemos, disfrutemos de la creación del software. Pero quisiera transmitirles desde estas líneas, que el software es una herramienta, que por lo influyente, va más allá de nuestros intereses, más allá del disfrute particular o del ingreso que necesitamos. De ahí, que creo que es importante su desarrollo, y su difusión. Sigamos creando software, y compartiendo sus resultados. Apoyemos, por ejemplo, los proyectos de código abierto, o la difusión de tecnologías, prácticas, patrones, herramientas, y librerías. Si no podemos compartir nuestro código, difundamos el de los demás. Si Ud. encuentra algo que le gusta, compártalo con sus compañeros. Si Ud. adquiere algún conocimiento, enséñeselo a alguien. Si Ud. participa de alguna asociación o grupo de interés en software, difunda sus actividades. Escriba en un blog o en una revista, o en una lista de correo. Participe de algún proyecto de código abierto, o escriba su código de ejemplo para resolver algún problema. Traduzca desde otro idioma. Señale fuentes y sitios interesantes. Estudie y enseñe. Aprenda y difunda. Disfrute, pero haga. Piense, cree, comparta y ayude.

Hoy varios de nosotros, vivimos en el mundo de Internet. Creo que el software está cambiando la historia humana. Depende de nosotros que sea para mejor. Pero mientras tanto, sigamos creando y difundiendo todo el software.

Angel “Java” Lopez
http://www.ajlopez.com/

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