Viernes 23/06/2006

** Para Ana, ¡Felicidades y a por otros 50! **


Una viejecita fue un día al Banco del Comercio “Bancomer” llevando un bolso lleno hasta el tope de dinero en efectivo. Insistía ante la ventanilla, solicitando que quería hablar única y exclusivamente con el Presidente del Banco para abrir una cuenta de ahorros, para lo cual decía comprenda Ud., es mucho dinero”.


Después de mucho discutir, la llevaron ante el Presidente del Banco, respetando el concepto de que el cliente tiene siempre la razón. El Presidente del Banco inquirió, cual es la cantidad que Ud. Desea ingresar. Ella dijo que $165,000.00 US$ y automáticamente vació su bolso encima de la mesa. El Presidente, naturalmente, sintió una gran curiosidad por saber de donde habría sacado la viejita tanto dinero y le pregunto:


Señora, me sorprende que lleve tanto dinero encima, por ser mucha cantidad y acto seguido le pregunto: como lo ha conseguido?


La viejecita contesto: “es simple, hago apuestas”


Apuestas? pregunto el Presidente, que tipo de apuestas? La viejecita contesto: “Bueno, todo tipo de apuestas; por ejemplo: le apuesto a Ud., $25,000.00 US a que sus pelotas son cuadradas!”


El Presidente soltó una carcajada y dijo: “Esa es una apuesta entupida… Ud., nunca podrá ganar una apuesta de ese tipo”. La viejecita lo desafío. Bueno ya le dije que hago apuestas; esta Ud., dispuesto a aceptar mi apuesta? Por supuesto, respondió el Presidente. Apuesto 25,000.00 US$ a que mis pelotas no son cuadradas.


La viejecita dijo: “De acuerdo, pero como hay mucho dinero en juego, puedo venir mañana a las 10.00 AM con mi abogado para que nos sirva de testigo?


Por supuesto, respondió el Presidente, teniendo en cuenta que se apostaba dinero. Aquella noche el Presidente estaba muy nervioso por la apuesta paso largo tiempo mirándose sus pelotas en el espejo; volviéndose de un lado para otro, una y otra vez. Se hizo un riguroso examen y quedo absolutamente convencido de que sus pelotas no eran cuadradas y que ganaría la apuesta.


A la mañana siguiente a las 10:00 en punto, la viejecita apareció con su Abogado en la Oficina del Presidente. Hizo las pertinentes presentaciones y repitió la apuesta de 25,000.00 US$ a que las pelotas del Presidente son cuadradas. El Presidente acepto nuevamente la apuesta y la viejecita le pidió que se bajara los pantalones para mostrar sus pelotas.


El Presidente se bajo sus pantalones y la viejita se acerco y miro sus pelotas detenidamente y le pregunto tímidamente si las podía tocar; expresando: tenga Ud., en cuenta que es mucho dinero y debo cerciorarme.


Bien de acuerdo, dijo el Presidente convencido, 25,000.00 US$ es mucho dinero y comprendo que quiera estar absolutamente segura”.


La viejita se acerco al Presidente y agarrándole empezó a palpar sus bolas; paralelo a lo cual el Presidente se dio cuenta de que el Abogado estaba golpeándose la cabeza contra la pared. El Presidente pregunto a la viejita:


Y ahora que le pasa a su Abogado? Ella contesto “Nada, sólo que he apostado con el 100,000.00 US$ a que hoy a las 10:00 de la mañana tendría las pelotas del Presidente de Bancomer en mis manos”.



Aprovechando la ausencia de su esposa e hijos que pasan un fin de semana en la playa, Don Luis se encuentra insistiéndole a la nueva y muy bonita sirvienta, que le abra la puerta de su dormitorio.


Anda, María, abre la puerta que no te va a pasar nada malo. Sólo vamos a gozar mucho.

– No, siñor, tese quieto!.
– Mira, María, si abres te aumento el sueldo…
– ¿Y, luego quí li dicimos a la patrona?
– Pues nada, ella no tiene porque enterarse de nada.
– Ta bueno, patrón, pero pase por dibajo di la puerta su cirtificado de que no tienes SIDA.
Don Luis recuerda el chequeo médico que se acaba de practicar y le pasa hasta su acta de nacimiento, ante lo cual la sirvienta por fin cede y Don Luis se da el gustazo. Al rato ya calmado y disfrutando de un buen tabaco, le dice Don Luis a la sirvienta:
-¡Caramba, María, no sabes leer ni escribir, pero, que bien estas enterada de las cuestiones de salud!
– Si, patroncito, yo seré disnorante, muy disnorante, rete disnorante, pero esto del Sida no me lo pegan dos veces!



Dani se despierta en casa con una resaca monumental.

Se esfuerza en abrir los ojos, y lo primero que ve es un par de aspirinas y un vaso de agua en la mesita de noche. Se sienta y ve su ropa toda bien limpia y planchada frente a él.

Dani mira alrededor de la habitación y ve que todo está en perfecto orden y limpio. El resto de la casa está igual.

Coge las aspirinas y ve una nota sobre la mesa: “Cariño, el desayuno está en la cocina, salí temprano para hacer unas compras. Te quiero.”

Así que va a la cocina, y como no, ahí estaba el desayuno y el periódico del día esperándole. Su hijo también está en la mesa, desayunando. Dani le pregunta, “Hijo, qué pasó ayer por la noche?”

Su hijo le contesta, “bien, pues volviste a después de las 3 de la madrugada, borracho como una cuba y con delirios. Rompiste algunos muebles, vomitaste en el pasillo y te pusiste un ojo morado cuando te diste contra la puerta.”

Confundido, Dani pregunta, “Y cómo es que todo está tan limpio y ordenado, y el desayuno esperándome en la mesa?” Su hijo contesta, “Ah, eso! Mamá te arrastró hacia el dormitorio y cuando intentó sacarte los pantalones, tu gritaste:

“Señora! déjeme en paz!, soy un hombre casado!”



DIARIO DE UN DESGRACIADO

Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre: “hicimos lo que pudimos ….. pero salió”

Mi padre me cogió en brazos y acto seguido me tiró al techo y dijo: “Si se queda pegado, es la placenta”.

Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que sólo me quería como amigo.

Mi padre llevaba en la cartera la foto del niño que ya venía en la cartera.

Pronto me di cuenta de que mis padres me odiaban: mis juguetes para la bañera eran una tostadora y una radio.

Cuando era chiquito me regalaron un caballito de madera… y se murió.

Una vez me perdí. Le pregunté al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres. Me contestó: “no lo sé, chaval……hay muchos sitios donde pueden esconderse”.

Trabajé en una tienda de animales. La gente no paraba de preguntarme cuánto iba a crecer.

Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron a mi padre un trozo de mi dedo. Mi padre dijo que quería mas pruebas.

Una vez me encontré a las autoridades sanitarias. Me ofrecieron un cigarrillo.

El último deseo de mi padre moribundo fue que me sentara en su regazo. Estaba en la silla eléctrica.

Un día me llamó una chica a casa diciéndome: “ven a casa, no hay nadie”. Cuando llegué a su casa no había NADIE.

A mi mujer le gusta hablar conmigo después del sexo. El otro día me llamó a casa desde un hotel.

Una vez ingerí un frasco entero de tranquilizantes. El doctor me dijo: “tómese una copa y acuéstese un poco”.

Mi psiquiatra me dijo que me estaba volviendo loco. Yo le dije que quería una segunda opinión. “De acuerdo, también es usted feo”.

Una vez me iba a suicidar tirándome desde un décimo piso. Mandaron un cura para ayudarme. Sus palabras de ánimo fueron: “preparados, listos….”.



Se cuenta que en una ciudad del interior un grupo de personas se divertía con un idiota de la aldea. Un pobre infeliz, de poca inteligencia, que vivía de pequeñas changas y limosnas. Diariamente ellos llamaban al idiota al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una grande de 400 reales y otra menor, de 2000 reales.


Él siempre escogía la mayor y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.

Cierto día, uno de los miembros del grupo le llamó y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda mayor valía menos, bastante menos.
– Lo sé, respondió, no soy tan bobo. Ella vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Se pueden sacar varias conclusiones de esta pequeña historia.

1) Quién parece idiota, no siempre lo es.
2) ¿Cuáles eran los verdaderos idiotas de la historia?
3) Si tú fueses ambicioso, acabarías cortando tu fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es, creo:

La percepción de que podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, pero sí, lo que realmente somos.

“El mayor placer de un hombre inteligente es aparentar ser idiota, delante de un idiota que aparenta ser inteligente”.-



Esta mañana me han contado varios chistes de catalanes… algunos muy buenos!


Que no se diga que los catalanes no sabemos reírnos de nosotros:
http://msmvps.com/lfranco/archive/2005/04/15/42203.aspx



Y una colaboración de Eduardo:



Buen finde a todos!
😀

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